Cada vez son más las personas que descubren las ventajas de coger el barco a cangas desde Vigo en lugar de hacer el trayecto por carretera. Este servicio marítimo, que une ambas localidades a través de la ría de Vigo, no solo representa una opción rápida y cómoda, sino también una forma sostenible y agradable de desplazarse, evitando el tráfico y las complicaciones de aparcar. Para quienes viven o visitan las Rías Baixas, el ferry se ha convertido en una alternativa moderna, eficiente y con un encanto propio.
El viaje en barco entre Vigo y Cangas dura apenas veinte minutos, un tiempo muy competitivo si se compara con el recorrido en coche, que puede superar fácilmente la media hora cuando hay retenciones en los accesos o en el puente de Rande. Además, el embarque es sencillo: los muelles están situados en el centro de ambas localidades, por lo que resulta fácil llegar a pie o en transporte público. Esto permite prescindir del coche y de las preocupaciones que conlleva —como el combustible, los peajes o la búsqueda de aparcamiento—.
Otra de las grandes ventajas de este trayecto es la experiencia en sí. Navegar por la ría ofrece una perspectiva diferente de la costa gallega, con vistas al puerto, a las islas Cíes y a los pequeños pueblos marineros que salpican el litoral. Muchos pasajeros aprovechan el viaje para relajarse, disfrutar del aire fresco o tomar fotografías, algo que difícilmente se puede hacer cuando se viaja en coche.
El servicio de barcos entre Vigo y Cangas funciona de forma regular durante todo el año, con mayor frecuencia en los meses de verano. Las compañías que operan la ruta ofrecen billetes económicos, posibilidad de comprar online y descuentos para residentes o usuarios frecuentes. Además, los horarios están pensados para adaptarse tanto a quienes viajan por trabajo como a los turistas que buscan una excursión diferente.
En definitiva, coger el barco a Cangas desde Vigo no es solo una alternativa al coche: es una forma más inteligente, ecológica y placentera de moverse por la ría. Quien prueba esta opción por primera vez descubre que el trayecto se convierte en parte del propio viaje, un momento para disfrutar del paisaje gallego y dejar atrás las prisas y el estrés del tráfico.