¿Qué es un anillo ‘pavé’ y en qué se distingue del resto?

La sombra de la joyería francesa del siglo dieciséis es alargada. Un vistazo a las últimas colecciones de las grandes firmas del sector revela diseños y piezas que beben de este periodo histórico. El ejemplo más claro es el anillo pavé o de pavimento, una propuesta clásica que sigue entusiasmando a las nuevas generaciones. De ahí que estos anillos con brillantes en Vigo y otros municipios sean relativamente fáciles de encontrar en joyerías y boutiques de lujo.

El nombre de esta joya proviene de la voz francesa pavé, que significa «pavimento» o «adoquinado», en referencia a la técnica de engaste que caracteriza a estos anillos. Los diamantes, circonitas, zafiros, rubíes y otras piedras preciosas de pequeño tamaño se disponen juntas, sin apenas separación entre sí, de forma que el metal sea inapreciable a simple vista. Para lograrlo, los asientos donde se incrustan las gemas son reemplazados por garras metálicas que aseguran la pedrería.

Gracias a este engaste tan complejo y sofisticado, el anillo pavé luce un manto de brillo que cautiva por su uniformidad. Esta peculiaridad maximiza el alto índice de refracción de las piedras utilizadas y otorga a la joya un mayor resplandor y atractivo visual. Por ello, tiene bien ganada su popularidad entre los anillos de compromiso.

Los orígenes de la banda pavé se remontan a la Francia de Luis XIV. Entre los orfebres de la época creció el interés por engastar los brillantes más y más juntos en broches, anillos y otras piezas. La búsqueda de este manto continuo de brillo se habría consolidado durante la época georgiana.

En tiempos recientes, la evolución tecnológica y la llegada de la microscopía de alta potencia han posibilitado el micro-pavé, esto es, el engaste de gemas preciosas de menos de un milímetro, por lo general circonitas o diamantes extremadamente pequeños.