Los vehículos de importación seducen cada vez más al consumidor español por ese plus de calidad, fiabilidad y exclusividad que ofrecen mercados como el alemán o el japonés. Otro argumento a favor de comprar fuera es su mayor tradición en ciertos segmentos. De ahí que muchos se interesen por la venta de autocaravanas en alemania de ocasion, donde el caravaning disfruta de una extraordinaria variedad de marcas y modelos.
Los coches importados, sean nuevos o de segunda mano, se comercializan a precios más competitivos. Aunque es lógico que el precio de venta en su país de origen sea inferior, se recomienda sumar las tasas y costes del transporte, la homologación, los aranceles, etcétera, ya que ciertas gangas no lo son tanto cuando se ponderan todos los gastos «ocultos».
En el caso de los vehículos usados, las garantías de otros mercados europeos superan holgadamente al español. Alemania es sin duda el más interesante. Sus concesionarios operan con regulaciones y estándares más estrictos, y las estafas y prácticas ilegales están sometidas a un mayor control y persecución. De este modo, el riesgo de hacer una mala compra de segunda mano es menor en el país tudesco.
Por otra parte, el stock de vehículos belgas, alemanes, etcétera, ofrecen una eficiencia y fiabilidad mecánica superior al español. Otro tanto sucede con la exclusividad y la vanguardia tecnológica. Ciertos modelos tardan varios años en aterrizar en los concesionarios nacionales, por lo que importarlos permite conducir el no va más y distinguirse en carretera.
Sin embargo, adquirir vehículos en el extranjero para importarlos después al mercado patrio presenta una serie de inconvenientes. En primer lugar, el papeleo es abrumador para los usuarios sin experiencia, y los costes logísticos son considerables fuera de la Unión Europea (por ejemplo, al importar en barco desde Japón). La carga impositiva también supone una dentellada al ahorro obtenido al comprar en el exterior.