Hay llamadas que entran al taller y cambian instantáneamente el ritmo del día. No son pedidos comunes; traen consigo una carga de solemnidad, respeto y, sobre todo, una prisa inevitable. Cuando alguien te contacta necesitando una corona de flores urgente en Ferrol, el margen de error desaparece. En esos momentos no solo estás manejando clavel, rosa o gladiolo; estás gestionando el último adiós de una familia, un puente de afecto que tiene que llegar a tiempo a Catabois o a cualquiera de los tanatorios de la comarca antes de que se cierre el ciclo de la despedida.
Asumir unos encargos coronas urgentes en Ferrol exigen una sincronización perfecta. El proceso es un torbellino silencioso de actividad en el que la experiencia acumulada se convierte en el mejor aliado. Mientras con una mano confirmas la disponibilidad del aro de paja o esponja y seleccionas el verde de base —ese aro que estructurará todo el diseño—, con la otra ya estás visualizando la composición cromática. No hay tiempo para vacilar. Cada inserción de tallo debe ser firme y precisa; el diseño floral de luto requiere simetría, volumen y una dignidad que se mantenga intacta durante el traslado.
La logística en una ciudad con la fisonomía de Ferrol añade su propio pulso al desafío. Hay que coordinar la confección del arreglo floral con la redacción e impresión de la cinta —esa dedicatoria escrita a toda prisa pero con el máximo mimo— mientras el transporte ya está en marcha. Conocer bien los accesos, los horarios de las salas y los tiempos de desplazamiento por la avenida de Nicasio Pérez o las comunicaciones hacia los municipios vecinos de Narón o Fene es tan crucial como saber limpiar un tallo sin dañar el capullo. Un retraso de quince minutos puede significar no llegar a la hora del responso, y esa es una responsabilidad que pesa en los hombros de cualquier profesional.
Cuando finalmente la corona sale por la puerta, perfectamente armada, fresca y majestuosa, el taller recupera un aire de calma tensa. Es un trabajo agotador que exige templanza, pero que encierra una gratitud profunda. Saber que, a pesar de las agujas del reloj jugando en contra, has logrado ofrecer un tributo digno que reconforte a una familia en su hora más oscura es lo que da verdadero sentido a este oficio tan ligado a los momentos más humanos de nuestra tierra.