Buceo en la costa gallega: ¿cuáles son las mejores zonas de inmersión?

El turismo de aventura se disfruta con especial intensidad en el litoral gallego: la acampada, el senderismo o el rafting son actividades islas cies de gran popularidad. Pero en este y otros enclaves de las Rías Baixas también se practica el buceo por la biodiversidad marina y otros atractivos que esconden sus aguas atlánticas.

La Costa da Morte y otros puntos del litoral de Galicia acoge más de mil quinientos pecios, la mayoría de interés para el público submarinista. En concreto, el pesquero llamado ‘El Achondo’ descansa entre los archipiélagos de Cíes y Estelas, a casi cuarenta metros de profundidad.

A veinte kilómetros de la Isla de Monteagudo, en la cara norte de Ons, se ubica el Bajo Zacarías. Esta zona rocosa, de profundidad variable, aparece a ojos del buceador como un ‘bosque’ marino habitado por pulpos, congrios, esponjas de mar, galanos, jureles y otros animales acuáticos. Los bautismos de buceo son habituales en esta región marina gracias a su belleza y seguridad.

En la Ría de Pontevedra, los restos del antiguo faro Mourisca atraen a los aficionados al buceo. Fueron derribados por el temporal y permanecen intactos junto a O Cabalo, completamente invadidos por crustáceos diversos y frecuentados por especies como los abadejos o los sargos.

Las rutas de trekking y bici de montaña abundan en el cabo Udra, pero este espacio natural de Bueu también seduce al submarinismo. Sus fondos marinos sirven de hogar a lubinas, rayas y pintarojas, entre otras exponentes de la fauna marina local.

Como Mourisca, el faro Picamillo fue presa de un ciclón que azotó la costa gallega en época reciente y cuyos vestigios pueden ser explorados en la Punta Faxilda. Por otra parte, en cualquier punto del litoral gallego pueden encontrarse las famosas mejilloneras, uno de los grandes reclamos para el público submarinista.