Cómo proteger del sol tu cocina

Una cocina soleada es el doble de bonita. Pero el sol no siempre es positivo cuando incide en exceso sobre muebles de madera o lacados. Puede acabar estropeando barnices o amarilleando las puertas. Y, por eso, hay que proteger la cocina de estos rayos.

Pero las cortinas, aunque muy bonitas y con diseños muy divertidos para la cocina, no suelen ser la mejor opción porque se manchan mucho y es necesario lavarlas con mucha frecuencia. Por eso, la gente busca todo tipo de alternativas. Las telas más actuales, que ayudan a que la grasa no se pegue y que son similares a las de los manteles anti manchas, pueden ser una solución. Pero hay que tener en cuenta que no tienen la misma caída que las de tela normal y que pueden llegar a resultar demasiado opacas, impidiendo que entre la luz y haciendo que la cocina se vea un poco oscura.

Una de las más socorridas son las venecianas de aluminio. Pero estas son útiles si hay un tendedero unido a la cocina y se colocan en las ventanas de este. ¿Por qué decimos esto? Porque si las ponemos en la misma cocina, tendremos que limpiar lama a lama con mucha frecuencia para evitar que la grasa acabe formando una capa sobre ellas. Y pueden ser complicadas de mantener muy limpias, incluso más que las cortinas clásicas.

Nos queda la opción de los estores enrollables. Estos son más fáciles de limpiar. Con solo pasarles un paño suelen quedar estupendos y aceptan productos de limpieza que no sean excesivamente agresivos. Incluso algunos permiten desengrasantes sin perder el color. Los hay con telas que repelen bastante la suciedad, lo que facilita la limpieza todavía más rápida. Y no hay que quitarlos y colgarlos de nuevo, solo estirarlos y recogerlos.

Pero en muchas casas encontramos una opción que funciona bien y que es muy económica: los vinilos. La colocación de vinilos en las ventanas hace que se tenga mucha intimidad con respecto al exterior. No permiten que se vea la cocina y tampoco que pase el sol con fuerte intensidad. Pero si dejan que la cocina continúe siendo luminosa. Además, se pegan a las ventanas solo con agua, por lo que cuando se quitan no quedan marcas y se pueden variar tanto como se desee. Los de calidad pueden resultar un poco más caros, pero en ningún caso tienen precios elevados.