Aunque Lisboa y Oporto sean el «ojito derecho» del turismo internacional, Braga las supera en antigüedad (es considerada la ‘Ciudad del Barroco’) y, al mismo tiempo, en juventud (fue declarada ‘Capital Europea de la Juventud’). Pese a ello, los viajeros primerizos deben planificar su escapada, sobre todo si se desplazan en coche propio, pues olvidarse de reservar parking en Braga centro u otras áreas masificadas podría complicar su experiencia turística.
La gratuidad de las plazas de aparcamiento del Parque da Rodovia o el Estadio Municipal de Braga hace que muchos turistas se confíen en Braga y emprendan su viaje a la aventura, seguros de encontrar un estacionamiento libre. La realidad es bien distinta, ya que estos parkings reciben una mayor demanda que el resto y suelen estar ocupados en días hábiles y festivos.
Por atractiva que sea la temporada alta en Braga, los viajeros con presupuestos ajustados deben escoger otra época para sus vacaciones. La reserva de hoteles, restaurantes o espectáculos se encarece en julio y agosto. Por el contrario, las ofertas y descuentos son más accesibles en otoño, invierno y primavera.
Otro error común es subestimar las posibilidades de la BragaCard, tarjeta turística impulsada por la Câmara Municipal de Braga para aumentar la demanda y accesibilidad de negocios, tiendas, museos, etcétera. Garantiza un ahorro notable y funciona de forma similar a la Pass Vigo Turista, Berlin WelcomeCard, Roma Pass y otras disponibles en las principales ciudades europeas.
Las ‘trampas’ para turistas están presentes en Braga como en cualquier ciudad de interés para los viajeros. Degustar el bacalao à margarida da praça, el caldo verde o el cocido a la portuguesa es realmente barato para quienes saben dónde pedir estas delicias gastronómicas. En caso de carecer de amigos y familiares en Braga, se recomienda pedir consejo en foros y redes sociales y consultar las reviews de los establecimientos antes de visitarlos.