El vendedor desquiciante

Ahora está muy de moda lo de usar aplicaciones para comprar y vender productos usados. Hasta mi tía, una persona de bastante edad por no decir mayor, se ufana cuando habla de el dinero que ha ganado vendiendo chatarra por internet. Ella se refiere a todas esas cosas que tenemos apiladas por casa sin ningún uso y que, sin embargo, pueden servir a otras personas. Pues sí, todos tenemos chatarra en casa y, de vez en cuando, también necesitamos comprar chatarra.

Un buen amigo ha vivido una experiencia nefasta con uno de estos vendedores de chatarra por internet. El chaval cambia bastante de casa y no quiere tener muebles propios porque luego no sabe qué hacer con ellos. Casi siempre elige pisos amueblados para no tener que comprar nada, pero la última vez encontró una oferta irrechazable en el barrio que le gustaba. El problema fue que le faltaban cosas en casa. Por ejemplo, necesitaba colchones y somieres, tampoco tenía mesa en el salón ni sofá. Todo lo demás estaba como tenía que estar.

Se pensó bastante lo de alquilar la casa o no teniendo en cuenta el engorro de comprar esos muebles, pero al final se decidió a hacerlo tratando de encontrar por internet cosas baratas y en un estado aceptable. Con los colchones y somieres no hubo problema. Prefirió adquirir estos productos, por razones obvia,s en una tienda tradicional, pero a un precio asequible. No es que el colchón sea muy cómodo, dice él, pero para un par de años, vale…

El problema lo tuvo con el sofá. Contactó con un vendedor que lo desquició por completo. Al principio todo era correcto, contestaba a las preguntas, tenía buena actitud, pero cuando hubo que cerrar el acuerdo, el vendedor empezó a poner trabas. Al final, el chaval tuvo que ir a buscarlo a casa del vendedor aunque no era ese el acuerdo inicial. Pero lo peor de todo fue cuando lo vio: no era igual al de las fotos… O sea, era el mismo, pero con 10 años más. Una vergüenza. Mi amigo terminó por comprar un sofá nuevo…