¿Por qué son especiales las playas de Ons?

Si has visitado alguna vez las playas Ons seguro que tienes muy clara la respuesta a esta pregunta, aunque tal vez te cueste expresar todo lo que hace que te hayas enamorado de los arenales de esta isla, que ya de por sí conquista a sus visitantes. Pero vamos a tratar de explicarlo para que quienes no han sido tan afortunados, puedan entender cuáles son los motivos por los que deberían de ir a conocerlos de primera mano.

El entorno es lo primero que hace que estas playas sean especiales. Están en una isla que está habitada todo el año, pero a la que solo hay acceso de forma fluida durante los meses de buen tiempo. En invierno, los habitantes de la isla quedan a menudo aislados y no pueden moverse de la misma durante semanas. Esto hace que la isla sea muy especial, esté poco poblada y tenga un aspecto antiguo, como si estuviésemos viajando en el tiempo al entrar en la misma. Por eso, desde el momento en el que nos bajamos del barco, ya comenzamos a disfrutar de la experiencia de acudir a una playa en Ons.

Ons cuenta con diferentes arenales, algunos cerca de los núcleos de casas y otros más alejados. Pero los favoritos de la gente son aquellos que están resguardados y tienen muy buenas vistas. Desde alguno de los mismos puedes ver la ría de Pontevedra, por ejemplo. Las arenas de estas playas son muy blancas y las aguas no tiene contaminación al no estar surcadas por demasiados barcos. Esto hace que se vean cristalinas y muy bonitas. Arenales de película, aguas cristalinas y unas vistas increíbles. ¿Empiezas a entender por qué las playas de Ons son especiales?

Pero, además, Ons no tiene acceso libre. Solo un número concreto de personas pueden pasar cada día. Y al haber diferentes arenales estas personas se van a unos o a otros según sus gustos. Esto quiere decir que ninguno de ellos va a estar masificado. Pero, sobre todo, la gente llega en barco, por lo que no vas a encontrar un sinfín de coches rodeando las playas y accesos, por lo que vas a transitar por lugares tranquilos y sin olor a gasolina quemada.

Por último, en Ons hay restaurantes, así que puedes comer a cuerpo de rey a la vez que disfrutas de las playas. ¿Convencido?