Tictac en alta mar: mejores criterios para elegir un reloj náutico

Mar adentro, sin nadie a quien pedir socorro, ni tierra a la vista, ¿qué separaba a los antiguos marinos de un naufragio seguro? En parte, la precisión de su reloj náutico. Porque la medición exacta de las horas permite estimar la posición en el globo y el rumbo a seguir. Aunque las telecomunicaciones y sistemas GPS hayan facilitado la navegación, los marinos de hoy siguen utilizando cronógrafos, en especial de colecciones tan prestigiosas como omega seamaster, Rolex Yacht-Master o Tissot Sea Star.

La historia de los relojes náuticos se remonta al siglo dieciocho, cuando el relojero inglés John Harrison desarrolló el primero de estos cronógrafos, que en la actualidad tienen éxito incluso fuera del sector marítimo. De ahí que este segmento sea explotado por Citizen, Casio y otras marcas de gama media.

Al elegir un reloj náutico, los expertos recomiendan atender a la solidez y grado de estanqueidad de su esfera. Los golpes y salpicaduras son una amenaza constante para este elemento, que habrá de soportarlos en cualquier travesía marítima.

La seguridad es otro factor clave, pues los relojes de vanguardia incorporan funciones avanzadas, como la brújula o la localización GPS, capaces de minimizar los riesgos a bordo. Determinadas unidades cuentan con sistemas de detección de hombre al agua o MOB (man overboard), que balizan la posición de la víctima de forma instantánea. 

Por otra parte, la calidad y duración de la batería adquiere relevancia en regatas transatlánticas y otras largas travesías. En general, su consumo depende del uso y fiabilidad de la señal GPS y de otras funciones integradas, como el barómetro, que predice cambios en el clima de acuerdo con la presión atmosférica.

Aunque la mayor parte de estos cronógrafos no supera los cien o doscientos gramos de peso, disponen de medidores de temperatura, información sobre las mareas y otras utilidades que influyen en la decisión de compra.