Hay días que paren tener cuarenta horas. No vemos el momento de llegar a casa, prepararnos la cena y disfrutar de un rato de tele y de sofá antes de meternos en la cama. Días en los que lo que menos nos apetece, es cocinar, pero en los que no nos vendría mal un pequeño regalo para el paladar que nos permita irnos a la cama con un buen sabor de boca.
Te ofrecemos algunas ideas muy rápidas, algunas incluso sin necesidad de cocinar en absoluto, para cenar disfrutando de algo rico pero que no da ningún trabajo. Porque una comida rápida no tiene que ser sinónimo de mala calidad o de plato poco saludable.
Nuestro primer consejo es que no olvides comprar surtidos de quesos. Una improvisada tabla de quesos con una copa de vino y unos picos de pan puede ser una cena tan deliciosa que compense tu duro día de trabajo. Y no te llevará absolutamente nada prepararla. Es perfecta para saborear en el sofá mientras ves un capítulo de tu serie favorita o hablas con tu pareja sobre cualquier cosa menos trabajo. El queso no solo es un producto natural y sano, sino que tiene tantísimas variedades que siempre encontrarás algo nuevo para probar y conseguirás sorprenderte con los sabores de productos de otros países.
Unas ricas tostas improvisadas. Un plato básico que se prepara en minutos. Solo necesitas dos rebanadas de pan que puede ser de molde siempre que sea estilo rústico y poner sobre ellas lo que más te apetezca: Unas rodajas de tomate, un poco de queso y unas anchoas ya valen para que la tosta sea muy apetecible, pero puedes improvisar con lo que más te guste. Mételas en el horno primero solo por abajo y luego un minuto o dos con el grill para que se funda por arriba. Mientras te das una ducha, tus tostas estarán listas para ser saboreadas. Una cena caliente y muy rápida.
Una macedonia con yogur y frutos secos. Es una cena perfecta para el verano, cuando el cuerpo pide algo fresquito y gratificante. Solo tienes que cortar un poco de fruta, añadir uno o dos yogures y añadir un puñadito de frutos secos para dar ese punto de energía que el plato necesita. Una cena saludable, muy rica y que no te va a suponer ningún esfuerzo ni tiempo.