Aunque soy de esos que dice que no le gusta muchos los regalos, internamente siento ese cosquilleo cuando abro el papel de regalo sin saber qué habrá dentro. Lo que puede que suceda es que soy demasiado exigente: pienso que mis familiares y amigos deberían estar en mi cabeza para saber lo que quiero en cada momento, pero eso es imposible y, además, ¿no se fastidiaría así la sorpresa?
Una de las mejores cosas de recibir regalos es precisamente el hecho de no saber qué vas a recibir. Ahora bien, el problema puede venir después, cuando abres el regalo y descubres que dentro… hay un libro de astrofísica. Ese es uno de los regalos más raros que he recibido, pero no el único.
En ocasiones, alguien decide regalarme algo útil, esa clase de regalos que sabes que vas a usar sí o sí. Por ejemplo, hace poco pillé a mi hermano mirando en su móvil ofertas flexos online baratos… y supe inmediatamente que era para regalármelo a mí porque le había dicho que en mi mesa de trabajo faltaba una lámpara en condiciones.
Eso es un regalo práctico, pero no deja de ser algo poco típico. Se suele regalar ropa, colonia, dinero, ¿no? Pero un flexo no es lo más habitual. Pero eso demuestra que, en ocasiones, los regalos más prácticos pueden ser los más acertados. Yo tengo unos tres o cuatro frascos de colonia por ahí sin abrir. ¿Por qué me regalan un producto que no uso? ¿Qué es que no lo saben o lo saben pero no tienen muchas ganas de pensar?
Y luego está lo del libro de astrofísica. Mi mujer sabe que me gusta todo lo relacionado con el universo, los planetas y demás. Pero de ahí que quiera leer un libraco sobre astrofísica hay un trecho. Pero con el paso del tiempo le he cogido mucho cariño a ese libro, hasta el punto de que me he prometido leerlo… algún día.
Al igual que lo de las ofertas flexos online baratos de mi hermano, los regalos raros ocupan un lugar en mi corazón mucho mayor que los pijamas y las colonias. Y eso que ‘no’ me gustan los regalos, ¿verdad?