Preparando las fiestas

Este año nos apetece hacer las cosas como tienen que ser. Después de una Navidad que no pudo celebrarse como es debido, este año queremos hacerlo bien. Tampoco derrochar porque tampoco está la situación para ello, pero al menos disfrutar en familia. Y desde luego que no somos los únicos con ganas de pasarlo bien porque he notado en el súper y en el centro comercial que la gente va un poco como loca y están comprando con mucha antelación.

Por ejemplo, el otro día fui a preguntar a mi pescadero de confianza para ver si seguían contando con el distribuidor de buey de mar congelado de otros años, porque el año pasado no compré. Me dijo que no había problemas, que seguían trabajando con los mismos de siempre. Pero también me comentó que este año se estaban adelantando las compras. Que había una especie de psicosis por si luego se quedaban sin provisiones…

Y tengo que admitir que es probable que algo así me haya pasado en las últimas semanas. Generalmente no empiezo a pensar la Navidad hasta bien entrado diciembre, pero es verdad que en esta ocasión ya empecé con ello a finales de octubre. Supongo que también influye este ambiente un poco de ansiedad que parecen contagiar los supermercados y las grandes superficies con todos los bombones y turrones ya preparados con más de dos meses de antelación.

También están los medios de comunicación que contribuyen un poco a esta situación. Últimamente se habla mucho de la falta de stock y los problemas de distribución. Y aunque la alimentación es diferente yo quise asegurarme preguntando por el distribuidor de buey de mar congelado. Supongo que no queremos pararnos a pensar que si nos quedamos sin un producto en Navidad tampoco es el fin del mundo, pero será porque queremos que estas fiestas vuelvan a ser como las de antes. 

Por mi parte, yo sí he adelantado algunas compras por si acaso. Sé que el espíritu de la Navidad es otra cosa, pero me quedo más tranquila si ya he hecho algunas compras, no vayan a tener razón los agoreros.