Ofrecer a los niños las meriendas más saludables es toda una odisea. Los padres quieren darles lo mejor a los pequeños, pero estos quieren golosinas, cosas que sepan muy ricas y que les satisfagan. Por eso, la hora de la merienda a menudo se convierte en un auténtico pulso entre la necesidad de los padres de darles algo sano a sus retoños y el espíritu goloso de estos.
Lo mejor siempre es educar el paladar de los niños desde la infancia para que no se acostumbren a los sabores excesivamente dulces y sí a los sabores naturales. Pero a veces puede ser muy complicado luchar para conseguir esto cuando toda la sociedad está orientada hacia el consumo de productos ricos en azúcares. Encontrar el término medio, consiguiendo alimentos sanos pero también muy sabrosos, es todo un reto, pero no es imposible.
Productos como los yogures de central lechera asturiana pueden ser una buena forma de conseguir acercar ambos criterios. Estos yogures son muy recomendables porque no tienen conservantes ni colorantes artificiales, son muy sabrosos y encantan a los peques y a la vez son una gran fuente de proteínas y vitaminas ya que están hechos con la mejor leche de vaca.
Las frutas de temporada también tienen un gran dulzor y un sabor delicioso. Pero a veces nos falla la presentación a la hora de convencer a los niños para que las coman. Preparar sabrosas gelatinas naturales a las que se les añade zumo de fruta y trocitos de esta puede ser una excelente manera de que los niños más reacios a la fruta no solo la coman, sino que además la disfruten. Una variantes de esto pueden ser las gominolas caseras realizadas con zumo natural de fruta y que pueden sustituir a las compradas.
El flan casero de huevo hecho con leche de vaca o incluso los preparados en polvo para flan pueden ser una excelente opción. Escoge los que no tienen azúcar añadido para que puedas controlar la cantidad que le pones e incluso sustituir parte de esta por otros productos como la estevia. Los niños se relamerán con este postre y tú sabrás que están tomando básicamente leche, por lo que se están alimentando.
Las galletas caseras elaboradas con harina de avena y dátiles son sabrosas, dulces y totalmente naturales. Les encantarán y sabrás que no hay en ellas grasas saturadas ni aceite de palma, por lo que son ideales para que lleven al colegio para la merienda de media mañana o para consumir por la tarde en casa.